Me vale tres pitos si
no me quiere ni un poquito, señora.
Necesito cuando menos
su mirada ausente
para cobijar las noches.
No es necesario que
piense en mí todo el día, señora.
Mi lealtad no depende
de sea mi devoto,
soy de usted sin
reservas.
Sé muy bien que quizá
ni siquiera me reconozca, señora.
Para mí usted es centro
de todo espacio
su respiración es mi
tiempo.
Sé muy bien que pudiera
revolotear entre amores, señora,
y que yo a veces apenas
puedo volar bajo
mi infinito es pequeño.
Es que me vale tres
pitos que no me quiera ni un poquito, señora.
Mi amor es suyo sin
importarme lo que usted piense.
No reconozco otro
anhelo
ni otra mano
ni otra voz que me diga
a pleno mediodía
que apague la luz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario