jueves, 5 de noviembre de 2015

Me vale tres pitos si no me quiere ni un poquito, señora.
Necesito cuando menos su mirada ausente
para cobijar las noches.
No es necesario que piense en mí todo el día, señora.
Mi lealtad no depende de sea mi devoto,
soy de usted sin reservas.
Sé muy bien que quizá ni siquiera me reconozca, señora.
Para mí usted es centro de todo espacio
su respiración es mi tiempo.
Sé muy bien que pudiera revolotear entre amores, señora,
y que yo a veces apenas puedo volar bajo
mi infinito es pequeño.
Es que me vale tres pitos que no me quiera ni un poquito, señora.
Mi amor es suyo sin importarme lo que usted piense.
No reconozco otro anhelo
ni otra mano
ni otra voz que me diga
a pleno mediodía

que apague la luz.

No hay comentarios: