martes, 7 de febrero de 2017

Me parece que es un sueño estar sin ti
y que voy a despertar
sin querer imaginar tu aroma al regresar de trabajar
Cierro los ojos y las curvas de tus dedos se dibujan en los míos
tan exactos, tan malditos, tan majaderos
y me revuelco en otros cuerpos sin encontrarme contigo
de pura casualidad
Es que no vas a venir

y yo no iré a ningún lado

jueves, 5 de noviembre de 2015

Junto a la cama, dos vasos vacíos de whisky
se preguntan qué será ahora de mí
nada
no soy la abandonada.
Desposeída del velo de la embriaguez
cada uno de mis sentidos recuerda.
Yo no olvido,
escucho los susurros, la música y el tamborileo de un par de manos
que asieron mi cintura.
No, no soy la despojada.
Soy la incrédula de la montaña rusa
de cuya cima dejé caer mi cuerpo con los ojos cerrados
abandonada al vértigo y al éxtasis.
Después, mi voz sabe despedirse,

y dice adiós, hasta mañana.
Los pies se cansan
la  espalda se encorva bajo el peso inservible
que nunca voló
la vida se aferra con barrotes
dentro de una caja blanca
Quieres saludar a quien pasa por la acera de enfrente
pero las piernas están hechas de agua
que se desbordan
llegan a la garganta
callan callan callan
apresando un pesado silencio que necesita ocuparse
para ahuyentar la locura
para poder decir que la ausencia es una mentira.
La juventud vale nada
cuando el cuerpo inmóvil se preocupa sólo
por lo que no puede hacer
hay alas también en el pecho
que nunca volarán

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